DANIEL

Nací en Monterrey. Tuve una infancia que para muchos llegó a ser principesca, rodeado siempre de los privilegios que proporciona el pertenecer a una de las familias de más rancio abolengo no sólo  de México,  sino de América e incluso Europa, de donde mis ancestros eran originarios y poseedores de varios títulos de nobleza.  Estaba destinado a ser el heredero de la institución financiera más sólida del país, pero mi imprudencia y desesperación por lograr ese objetivo me llevaron a tomar decisiones y acciones de las que jamás tendría tiempo suficiente para arrepentirme del todo. Iba en ascenso directo a la cima, pero la ambición y las circunstancias que se crearon a mi alrededor me hicieron resbalar a un precipicio tan negro, profundo e inexpugnable  que aún sigo en caída libre.

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