REBECA

Nací en la Ciudad de México. Sufrí la que en su momento fue una  terrible experiencia: durante mi infancia perdió la vida uno de mis amiguitos más queridos y  debido a ello,  desde mi niñez  decidí obtener una Licenciatura en Medicina con la infantil ilusión de devolver la vida.  Ya casada no me importó sacrificarlo todo con tal de que mi esposo lograra hacer realidad una de sus máximas ilusiones, aún a costa de las mías.

RÓMULO

Nací en Guadalajara. La casa en donde se desarrolló mi infancia tenía una puerta de lámina galvanizada que cuando el sol iluminaba de frente,  resplandecía con un brillo tan intenso que obligaba a desviar inmediatamente la vista, me pareció una excelente analogía para definir lo que debería ser el destino de mi vida al prometerme que  sería igual de esplendoroso. Encontré en los recursos de la política el amparo de todos aquellos que creemos que esta es el medio idóneo para lograr un equilibrio en la distribución y los beneficios que la riqueza de este gran país nos regala tan pródigamente.  Quería llegar a ser ¿Por qué no? El máximo dirigente de mi estado natal, sin importar el precio que tuviera que pagar por ese gran honor y los beneficios relacionados.

DANIEL

Nací en Monterrey. Tuve una infancia que para muchos llegó a ser principesca, rodeado siempre de los privilegios que proporciona el pertenecer a una de las familias de más rancio abolengo no sólo  de México,  sino de América e incluso Europa, de donde mis ancestros eran originarios y poseedores de varios títulos de nobleza.  Estaba destinado a ser el heredero de la institución financiera más sólida del país, pero mi imprudencia y desesperación por lograr ese objetivo me llevaron a tomar decisiones y acciones de las que jamás tendría tiempo suficiente para arrepentirme del todo. Iba en ascenso directo a la cima, pero la ambición y las circunstancias que se crearon a mi alrededor me hicieron resbalar a un precipicio tan negro, profundo e inexpugnable  que aún sigo en caída libre.

SILVIO

Nací en Morelia.  Crecí con el estigma de saberme de muy pocas luces, todavía recuerdo con gran tristeza todos los apodos que mis compañeritos, que con la cruel sinceridad infantil me etiquetaban  a diario. Jamás entendí de fórmulas matemáticas o intrincadas teorías de Física  y no sé cuantas materias más, de nombres que a mi razón resultaban tan incomprensibles que aún pronunciarlas me resultaba extremadamente difícil, poco menos que imposible.  Tal vez la naturaleza se condolió de mí y desarrollé una increíble habilidad para la mecánica automotriz,  lo que me llevó a conseguir un modesto empleo en una gran compañía de transporte de  carga. Comprendí que la sencillez en la que se desarrollaba mi vida era la mejor respuesta ante la misma vida. Algo inesperado e igualmente indeseado se presentó y la humilde, pero gratificante sencillez, se transformó repentinamente  en la más horripilante de las pesadillas.

CHIARA

Nací en Hermosillo. ¿Podría existir algo más extraordinario que una persona llegase a descubrir el camino hacia la Verdad que nos haría libres y sobre todo: Compartirlo con la humanidad entera?  Sin saber porqué,  al ver una frase hecha en letras de metal  relacionada al tema  en la parte superior de la puerta principal que da acceso al Templo del Cristo Triunfante, su búsqueda  se convirtió en mi razón existencial, casi una obsesión. ¿Por dónde empezar a  buscar? La respuesta más lógica fue en la Filosofía por lo que sin dudarlo me inscribí en esa Facultad en la Universidad de mi estado natal. Siempre me han dicho que soy bonita y siempre he tenido  invitaciones a participar en concursos, pero mi vida y mi destino están y estarían  siempre consagrados al Redentor, en una forma tan brutalmente inimaginable  que toda mi existencia quedaría marcada en una esplendorosa noche de luna llena, no precisamente como sus buenos designios presagiaban.

MARIO ALBERTO

La vida nunca deja de sorprendernos: es increíble lo que un simple aviso económico en un periódico de circulación nacional puede generar, las cinco personas que dieron respuesta al mismo para posar como mis modelos en una pintura de mi autoría, nos dejan una lección imborrable  ¿Cuáles son los límites del ser humano?, ¿hasta dónde podemos caer  y cuáles son las decisiones que nos ponen al borde del precipicio?. En forma aislada y distribuidas a lo largo y ancho de este país estas historias por sí solas, hubieran pasado completamente desapercibidas, pero en conjunto nos exponen una realidad que nos demuestra que nada se acerca más a la verdad que todo aquello que parece mentira.

MARIELOS

Después de que un trabajo de investigación se publicara bajo el nombre de otra compañera decidí convertirme en periodista independiente, esa fue una de las razones principales por las que un amigo de hace muchos años y  pintor de oficio, me invitara a colaborar con él en la selección de cinco personas que le sirvieran como modelos para estar en condiciones de realizar una obra pictórica que presentaría en un certamen convocado por un museo de arte moderno de la ciudad de Nueva York. Ni aún con las experiencias vividas durante mi desempeño de periodista que ha  experimentando  de cerca el dolor humano, evité sentir el enorme peso que significa ser testigo de cómo el hombre es ciertamente, el lobo del hombre.

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